Tú haces que ya no esté enfadada con el mundo.
Mi mundo tan melancólico e inconstante ahora
es felicidad.
La felicidad que regenera y me envuelve en
una piel que ayer solía desgarrarse el corazón y
hasta el alma.
Mi presente ahora está vacío.
Vacío de ese nudo en la garganta, de esa nostalgia
que recorría centímetro a centímetro las fibras
más sensibles de mis venas, de mi sangre...
Hoy los puntos suspensivos se imprimen aquí,
mañana tal vez cierre todo esto con un punto
final, pero la historia sigue girando...
El fin de amar es sentirse más vivo*
