voy por caminos desdoblados que no terminan de agitarse.
Mi corazón ya no palpita, sin embargo mis raíces se arrancan
en cada paso, en cada atardecer; cuando mi sombra ya no está.
Un huracán invade mi vientre. Su ojo se ha quedado fuera de
este plano, quizá en el astral por que mis pies ahora son como
remolinos que están atados a lugares sin sentido. Es como un
rompecabezas que se ha mezclado con otro y no se puede armar
porque sus piezas se han perdido en algún rincón del universo
o tal vez tan sólo en un diminuto espacio de mi cuerpo.
Necesito mirar hacia adentro para encontrar la respuesta de
lo que acontece en mi exterior. Elaboraré un inventario en
mi corazón, cerebro, estómago, hígado, riñones, piel... CUERPO.


